La declaración de la empleada de Victoria Donda: reclamos de pagos atrasados y la discusión que derivó en el ofrecimiento en el INADI

Qué declaró en la Justicia la empleada que acusó penalmente a la titular del INADI y derivó en un pedido de indagatoria en su contra. Arminda Banda Oxa es la empleada doméstica que dejó al borde de una indagatoria a la titular del INADI Victoria Donda. Los detalles de su declaración testimonial llevaron al fiscal Guillermo Marijuan a pedir la indagatoria de la funcionaria. En esa declaración, la mujer -que aún sigue siendo formalmente empleada de la titular del INADI- reveló que el ofrecimiento de su jefa para conseguir un plan social o ingresar a trabajar al Estado fue luego de una discusión, en donde la denunciante la acusó de haberla dejado “desamparada” en el peor momento de la pandemia. Ese desamparo, dijo, incluyó reducción y demora en el pago de haberes y hasta la decisión de descontarle dinero por los “viáticos”. 

Para el fiscal, está claro que Donda buscó conseguirle un puesto en el Estado para evitar una demanda laboral en un asunto particular.

 Todo surge del dictamen al que accedió Infobae en donde Marijuan pidió la indagatoria de Donda tras escuchar los dichos de Banda Oxa. La mujer contó que comenzó a trabajar para Donda Pérez “antes de que comenzara su primer mandato como Diputada Nacional”. Primero en una casa de la calle La Rioja y luego en 2016 en una casa a la que se mudó en la calle Venezuela. Según refirió, “la modalidad de jornadas de trabajo consensuadas” consistían en trabajar “tres días a la semana, ocho horas diarias, sin perjuicio de que por pedido de Donda y si la declarante podía, trabajaba más días y que le pagaba mensualmente por los días trabajados”. 

La testigo agregó: “Cuando trabajaba en el primer domicilio, sucedía frecuentemente que un día iba a la casa de Donda y otros le decía que fuera a la casa de su hermana o del padre, generalmente era un sábado iba a la casa del padre y otro sábado al de la hermana. También cuando la mamá de Donda estuvo internada y hasta su fallecimiento, hace aproximadamente nueve años, la cuidaba por las noches y durante los horarios de trabajo en la casa de Donda, hacía parte de ese horario en el hospital”.

En ese momento, agregó, no le entregaba ningún recibo de sueldo, y “nunca le informó que podía ponerla en blanco por las horas trabajadas”. La mujer precisó que “al momento de mudarse a la calle Venezuela, la señora Donda le dijo que sí o sí la tenía que poner en blanco y que, si bien seguía sin darle recibos de sueldo, a pesar de los reclamos que le formulaba, le manifestaba que estaba haciendo los aportes”. También indicó que en el año 2020 pudo trabajar hasta el día en que se dispuso el aislamiento obligatorio con motivo de la pandemia del Covid-19, en donde ya no se pudo salir más. Para ese momento, la empleada cobraba 7.600 pesos mensuales. 

 “El último día de trabajo antes del aislamiento, la señora Donda le dijo que no iba a poder mantener ese sueldo, durante el tiempo que no se pudiera trabajar, y que le iba a poder pagar cinco mil pesos. Sumado a ello refirió que durante los meses de la cuarentena le resultaba muy difícil poder acercarse a cobrar el sueldo y como no tenía cuenta propia, Donda le decía que no le podía depositar en otras cuentas ni entregarle el sueldo a otra persona -en el caso la testigo le había ofrecido a Donda que fuera su hermana a retirarlo-”, afirmó. La declaración también consignó que ella debía “conseguirse turnos médicos que le permitieron trasladarse a esta ciudad para venir a cobrar, recibiendo pagos por cinco mil pesos y reclamando siempre los recibos correspondientes y que le facilitara la forma de pago”.  

En su exposición ante la justicia, la mujer afirmó que hacia octubre de 2020 “logró consensuar con la señora Donda, luego de varias cancelaciones que le hizo Donda de último momento, encontrarse un día sábado para el pago de sueldo y que le entregara los recibos de sueldo que le correspondían y que le venía reclamando reiteradamente”. Y en esa oportunidad, dijo, “le entregó algunos recibos de sueldo que luego entregó a su abogado laboralista y hoy se encuentran agregados en la causa”. La mujer afirmó que le dijo a Donda que se daba cuenta de que esos recibos no eran la totalidad de los recibos que le correspondían, y también le reclamó que durante la cuarentena le hubiera reducido el sueldo.

Ante ello, Donda le ofreció darle esa diferencia de sueldo, pero luego retuvo una parte diciéndole que la parte retenida correspondía a los boletos, extremo que fue cuestionado por la testigo ya que nunca había sido discriminado el sueldo de los viáticos, sin perjuicio de lo cual Donda se mantuvo en su postura”. Según consta en el dictamen de Marijuan, y en base a la declaración de la denunciante, “en ese momento se molestó mucho con la situación y le reclamó a Donda que la había dejado desamparada en un momento en el que más necesitaba de su sueldo cuando siempre había respondido al pie de la letra lo que ella le pedía y ese día fue la última oportunidad en que estuvieron frente a frente”.

 “Unos días más tarde, Donda comenzó a llamarla, y a mandarle audios con los ofrecimientos que fueron denunciados en esta causa: un contrato en el INADI o un plan social cerca de su domicilio, y que debía presentar la renuncia, mensajes que la declarante no contestó, aclarando que no firmó ningún formulario de solicitud de plan social ni contrato en el INADI”, contó la mujer. Cuando Marijuan le preguntó en qué estado se encuentra actualmente la relación laboral, la mujer afirmó que ella no renunció y tampoco fue notificada “de su despido ni recibió notificación alguna para reincorporarse a trabajar” 

“Finalmente expresó que, al momento de ofrecimiento del plan social o contrato en el INADI, Donda le debía algo por su relación laboral, la declarante manifestó que por lo menos le debía diferencias de sueldo de los sueldos pagados durante la pandemia, y diferencias salariales anteriores por aumentos que se iban dando a las empleadas domésticas y que nunca le fueron dados”.